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En los próximos meses, la Fundación Yagüe va a publicar el libro «El General Yagüe. Mi padre», cuya autora es la Presidenta de la Fundación e hija del General Yagüe, María Eugenia Yagüe Martínez del Campo, y que ha contado con la colaboración de otros autores.

A continuación, y para ir calentando motores, les ofrecemos el índice, prólogo y epílogo del libro.

 

ÍNDICE DEL LIBRO

PRÓLOGO.- Antonio Molero

CAPÍTULO I.- El General Yagüe. Mi padre.

CAPÍTULO II.- La herencia del general a sus hijos.

CAPÍTULO III.- La casa del General.

CAPÍTULO IV.- El Archivo del General Yagüe.

CAPÍTULO V.- La Ley de Memoria Histórica.

CAPÍTULO VI.- Yo vivía mejor en un “Régimen Autoritario”.

CAPÍTULO VII.- Lo que decía Yagüe.

CAPÍTULO VIII.- La Labor social de Yagüe.

CAPÍTULO IX.- Las dos Medallas Militares Asturias y Badajoz.

CAPÍTULO X.- El destierro en San Leonardo.

CAPÍTULO XI.- Las Eugenias.

APÉNDICE 1.- Anécdotas de D. Juan Yagüe, por Teodoro de Miguel.

APÉNDICE 2.- El General Juan Yagüe Blanco en el emparedado mural de la Universidad Laboral de Gijón, por Javier Narbaiza.

APÉNDICE 3.- Dos Juanes y una Villa, por Eduardo García Salas.

EPÍLOGO.- María Eugenia Yagüe Martínez del Campo

 

 

PRÓLOGO

Los prólogos de los libros sirven para presentar la obra al lector, para anticiparle lo que se va a encontrar en las páginas del libro que tiene entre sus manos. Pues bien, a través de esta introducción voy a tratar de presentar brevemente a la autora de este libro y a la obra en sí.

María Eugenia Yagüe Martínez del Campo es hija del General Yagüe, uno de los militares más relevantes en la convulsa Europa del siglo XX. María Eugenia nace en 1935, en plena II República y poco antes del Alzamiento. Es una persona de aquella generación de la posguerra, a la que -como a todos- le tocó arrimar el hombro para levantar una España devastada, lo cual consiguieron con muchas renuncias y mucho sacrificio en un periodo muy corto de tiempo.

El caso de María Eugenia es un tanto especial, porque nace en una de las familias más importantes de la España de la época. Y eso, lo lleva marcado a fuego: es consciente de que su situación privilegiada entraña un mayor sacrificio y una mayor responsabilidad. Y, en lugar de rechazar sus responsabilidades, las acomete con entusiasmo.

En primer lugar, siendo la primera mujer concejal del Ayuntamiento de Burgos. La primera en toda la historia. Y, en aquella época, los concejales no cobraban. Su mandato duró siete años, inolvidables para ella y para sus compañeros de Corporación.

En segundo lugar, dirigiendo los Centros Escolares Juan Yagüe durante 20 años. Unos centros con 1.200 alumnos, donde tomó muy dignamente el testigo de la labor social que obsesionaba a su padre, algo que puedo afirmar ha hecho durante toda su vida. Niños de toda clase social, de todo nivel económico, compartían en condiciones de absoluta igualdad la misma instrucción, siendo igualados por arriba y no por abajo. Ello, junto a un nivel educativo de alto nivel, le llevó a ser el centro educativo más prestigioso de la ciudad de Burgos, consiguiendo grandes éxitos académicos, como un Premio Nacional del Ministerio de Cultura otorgado en 1980.

En tercer lugar, trabajando en el Gabinete del Presidente de la Junta de Castilla y León hasta su jubilación, donde pudo ejercer su vocación, que es la política al servicio de la gente.

Y, por último, creando y presidiendo una Fundación que lleva su nombre, a través de la cual sigue asumiendo su responsabilidad con el mismo empeño con el que su padre asumió la suya. Precisamente, a través de la Fundación Yagüe, María Eugenia defiende la memoria de su padre y su obra, preservando las esencias y valores que motivaron al General Yagüe a trabajar por su pueblo, por su Región y por España, sin esperar nada a cambio. Y es gracias a la Fundación, y al tesón de su Presidenta, que la memoria de Yagüe no ha sido borrada del mapa como se pretendía, y que la verdad histórica sobre su figura puede ser conocida y difundida. Este libro es buena prueba de ello.

La obra que el lector tiene entre sus manos es una pieza única. Es la primera vez que alguien que conoció al General Yagüe en todas sus facetas, cuenta todo lo que recuerda de él. Y es que hay cosas que no estudian ni se aprenden con la lectura de libros, sino que son cosas que se han vivido, pero que deben ser conocidas por el público en general por su importancia histórica, y quedar reflejadas gráficamente para la posteridad. Es el caso de gran parte de las anécdotas e historias sobre Yagüe que se cuentan en esta obra: eran conocidas por la autora, porque es su hija, y por muy poca gente más. Con el libro, ponemos solución al potencial problema de que todo este conocimiento intangible caiga en el olvido.

Y, además, todo está documentado. El General Yagüe era una persona sumamente metódica, que guardaba hasta el último papel, con un orden militar exhaustivo. Y, la autora, ha heredado de su padre la misma virtud, lo cual nos permite tener una documentación abundante para trazar la historia del General Yagüe tal y como fue.

Esa labor de esclarecer la verdad de los hechos es fundamental en este libro. Escudriñar la figura de Yagüe y su obra a la luz de la documentación original que obra en poder del Archivo Yagüe, así como de otras fuentes historiográficas, es quizás la labor más destacable que se realiza en esta obra. Ello, desata un combate contra lo políticamente correcto en nuestros días, contra la “verdad” absoluta que pretende imponer la corriente de la mal llamada memoria histórica, obligando de forma autoritaria a implantar una suerte de damnatio memoriae sobre nuestro pasado más reciente.

Pero el libro es aun más que todo eso. La lectura es amena y agradable. Al igual que la novela costumbrista española del siglo XIX, a través de esta obra el lector descubrirá la idiosincrasia propia de la España de la posguerra. Por ejemplo, a través de la prensa burgalesa reflejada en las páginas de este libro, podemos ver cómo era aquella sociedad, sus costumbres, su mentalidad, la forma de actuar de sus gentes, etc. Incluso cosas tan curiosas como qué comían, qué deportes se practicaban, las relaciones sociales y de amistad, los edificios levantados en aquella época, etc.

Pero quizás la parte más destacable del libro es la relativa a la labor social desarrollada por el General Yagüe en su pueblo, Soria y en toda la VI Región Militar o Capitanía General de Burgos, que englobaba Santander, Burgos, Logroño, las tres provincias vascas y Navarra. La mayor obsesión de Yagüe -y así se desprende de todos sus escritos, discursos y, principalmente, de sus propios hechos- fue mejorar la vida de sus compatriotas, no escatimando en medios para ello. De hecho, la mayor parte de estas páginas, están dedicadas a esta obra social, porque es sin duda la herencia más visible del General, que perdura hasta nuestros días. Desde las miles de casas ultrabaratas edificadas para acabar con la miseria en Burgos, hasta la construcción de hospitales, ambulatorios, iglesias, cuarteles de la Guardia Civil, escuelas y colegios, etc. Sin olvidar las cuantiosas aportaciones destinadas a crear puestos de trabajo, ayudar a los más necesitados, y levantar una nueva España donde no hubiera un hogar sin lumbre ni un español sin pan. “Todo por la Patria” y “Paz y trabajo” era la divisa del General Yagüe, y a ello consagró toda su vida. Si hubiera habido un Yagüe en cada pueblo de España, nuestra situación hoy en día sería, sin duda, mucho mejor.

Y el testigo de esta labor social es tomado a su muerte por su viuda y por su hija, autora de este libro. A esta última, ya me he referido en este prólogo, pero no a su madre. El General Yagüe es bastante conocido, pero no la mujer que le acompaño toda su vida y que no desmerece en méritos a quien fue su marido. El lector también descubrirá la figura de doña Mary, quien, siendo gallega de nacimiento, intercedió por Burgos y por San Leonardo ante quien fuera para lograr lo mejor para los habitantes.

Estoy seguro de que el lector, a través de estas páginas, va a descubrir la verdad de una época y de sus protagonistas, al tiempo que disfruta de una lectura amena e interesante.

 

Antonio Molero

Secretario de la Fundación Yagüe

 

 

 

EL EPÍLOGO

María Eugenia Yagüe Martínez del Campo

 

Una vez más voy hacer lo que he hecho toda mi vida, que es romper moldes y por supuesto dentro de la más estricta legalidad, y confío, mi querido lector, que compartas conmigo lo que a continuación voy a escribir y si no es así te que lo leas con la mirada limpia, con voluntad positiva y pensando y compartiendo que el pueblo español somos un pueblo milenario que somos soberanos y por tanto en nuestras manos está la solución del problema y así una vez más hacemos nuestra la frase del Cantar de Mío Cid: “Buen vasallo si hubiera buen Señor “-

España pueblo milenario. – Ha escrito páginas gloriosas en la Historia de la Humanidad y por ello debe ser tratada con respeto y sentirnos todos orgullosos de haber nacido en esta sagrada tierra que se llama ESPAÑA.

Este sentimiento no tiene color político, se puede ser de izquierdas o de derechas, pero nuestro denominador común será “SER ESPAÑOL POR ENCIMA DE TODO.

Nuestras raíces históricas. – No es mi intención dar una clase de Historia, pero sí quiero, porque es el momento de recordar a unos y enseñar a otros, cuáles son nuestras raíces. Volvamos la mirada atrás y parémonos unos años antes de finalizar el siglo XV,

En nuestro mapa político dibujado en nuestra piel de toro figuran los cuatro reinos: Castilla, Aragón, León y Navarra. Dos Reyes con una visión de futuro y una vocación de Estado, envidiable en todas las épocas son Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, estos dos Monarcas son los artífices del nacimiento de esta Gran Nación que se llama España

El Escudo de España ha tenido varios formatos, pero nunca han cambiado los cuatro cuarteles porque son los cimientos de España y esto es así nada más ni nada menos que desde el año 1492 fecha del Descubrimiento de América.

 

Nuestras raíces cristianas. – Nadie que tenga la cabeza encima de los hombros puede negar esta realidad y, por ello, no es necesario hacer una relación de los hechos que lo demuestren.

Desde la Basílica de Montserrat hasta la Basílica del Pilar, donde la Virgen es Capitán General del Ejército Español.

Desde tierras aragonesas hasta Covadonga donde comienza la Reconquista de España.

Desde Covadonga hasta la Catedral de Santiago, donde el Apóstol Santiago es Patrón de España.

Desde el Miño hasta el Guadalquivir, donde toda Andalucía y Levante venera a la Virgen del Roció, La Macarena y a la Virgen de los Desamparados, no hay un solo rincón de la geografía de española, donde no se rece, no se venere a un santo o a una advocación mariana.

Estas raíces históricas y cristianas son los pilares de nuestra existencia y son tan fuertes que nada ni nadie tienen la fuerza suficiente para menear un ápice de nuestra Nación como Nación Española.

Creo en la persona por encima de todo.- Es el único ser de la naturaleza que es capaz de cambiar la faz de la tierra.

Creo en la persona como portador de valores eternos, frase joseantoniana que refleja lo que quiero decir.

Creo en la persona que posee y ejerce la Honradez, el Bien Hacer, el Trabajo, la Amistad. El Esfuerzo. El que mira hacia arriba para pedir ayuda, y hacia abajo para ayudar a sus semejantes, esto para mí son valores eternos

Creo y con gran firmeza que la Sociedad en que vivimos es Soberana. Lo tengo claro y por eso digo que ni los políticos y menos los partidos políticos tiene poder de ejecución, solo nos representan, y por eso les exigimos que respeten nuestras raíces, nuestra Historia, nuestros Símbolos y la Corona y sancionen con rapidez y rotundidad a quien no lo cumpla. “Manos dignas que nos Gobiernen “frase del General Yagüe abril de 1938 en Burgos.

Modelos de Sociedad

No entendido nunca cuando he leído en los medios de comunicación las largas sesiones de 8 horas de reunión para resolver un problema, la solución está en el modelo de sociedad que queremos tener, me explico.

El ser humano es libre y todo lo que ataque a esa libertad es pernicioso, pero es más perjudicial el abuso de poder que ejercen algunos políticos o partidos políticos.

El General Yagüe fue el promotor de numerosas viviendas, son viviendas de tal categoría que las barriadas construidas en su pueblo en la década de los 40 son declaradas Primer Premio de Arquitectura. -Soria Marzo 1940 Arquitecto G.Cabrerizo y Alejandro Herrero.

El Acto de la entrega de las viviendas se hace con solemnidad presiden el General y a la vez que les entrega la escritura de propiedad se les entrega la llave de la casa, gesto con el que se demuestra que es propietario y un Hombre Propietario de su vivienda es un Hombre Libre

El General Yagüe en su pueblo natal dice a los vecinos de su pueblo: haceos empresarios, se os van a dar facilidades, pero hay que trabajar y os aseguro que vuestros hijos van a tener coche antes que los míos… y así fue.

Las barriadas construidas en Soria, Burgos, Miranda el formato es igualen los tres municipios y me cabe la gran satisfacción de haber oído a la Alcaldesa de Soria Eloísa Álvarez Oteo (q.e.p.d.) reconocer que la Barriada Yagüe es la zona mejor construida de Soria

Estas barriadas cuentan con una pequeña huerta donde lo que se planta sirve para comer y amortizar la vivienda.

Un Hombre que con su trabajo lleva el pan a su casa mantiene a su familia es un Hombre Libre.

El General lleva a rajatabla el adagio Chino que dice: Regala un pescado a un Hombre y le darás un alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentaras para el resto de su vida.

Hay otro modelo de sociedad donde las instituciones y los gobernantes son numerosos y estos poco a poco van comprando las voluntades con falsas promesas, van ocupando las instituciones con los suyos, por supuesto con los peor preparados y este es el mejor camino para romper España.

Sinceramente, mi querido lector yo prefiero el modelo de sociedad donde el SER HUMANO ES SOBERANO, donde depende de su esfuerzo, de su trabajo de su iniciativa. La Elección la hacemos nosotros. Tú eliges

El General cercano a su pueblo.

Solíamos ir a Misa de una a los Jesuitas. Lo recuerdo perfectamente. Nos sentábamos en una de las terrazas del Paseo del Espolón (El Rin, Numancia, o Pinedo) y con toda naturalidad los burgaleses se acercaban a saludar a Don Juan, así domingo tras domingo durante los nueve años que ocupó y trabajó por su pueblo desde Capitanía.

El pueblo burgalés le respeta y le quiere.

El día 21 de octubre del año 1952 fallece el General Yagüe y cuando los burgaleses conocen la noticia cierra el comercio. Al día siguiente en el Salón del Trono de Capitanía se instala la Capilla Ardiente y por ella pasan los burgaleses para dar el último adiós a Yagüe

Es posible que haya personas que en la actualidad me digan lo que cuentas Maria Eugenia eso se hace siempre y por supuesto no es nada extraordinario, es cierto.

El 68 aniversario de su muerte.

Una vez más soy testigo de excepción y recibo con gran orgullo y satisfacción cuando se acerca un burgalés y la conversación es la misma “Yagüe, mi contestación es si y a mucha honra. Lo que hizo su padre por Burgos no la ha hecho nadie” y muchas veces me relatan una anécdota que por supuesto yo guardo en mi memoria.

Esto es la excepción y lo extraordinario recordar a una persona durante tanto tiempo no es lo normal, como Hija y desde estas páginas agradezco a todas las personas las palabras de cariño y de ánimo que recibo.

La razón de este libro El General Yagüe. Mi padre.

En el año 2011 la Fundación Yagüe, que presido con mucho orgullo, publica un Libro que lleva por Título “El General Yagüe. Imágenes Inéditas”, en la contraportada de este libro puede leerse:

“Con pasión filial, pero solo la justa, con la vehemencia que me caracterizó siempre, pero amortiguada por la paz que dan los años, escribo este libro con gran cariño y con gran ilusión”.

Cuando se nombra al General Yagüe o se habla de él la conversación gira siempre en torno a dos temas: La Guerra Civil y Badajoz, y por supuesto que así fue, pero el General Yagüe hizo más cosas en su vida.

Este libro El General Yagüe. Mi padre relata las cosas que hizo mi padre.

Pretendo que las personas que lean este libro lleguen a conclusiones diferentes a lo que hasta ahora se ha pretendido. Yagüe fue un gran hombre, ganó la guerra, pero también supo ganar la paz, teniendo como objetivo propio la reconciliación entre todos los españoles.

Confío mi querido lector, que disfrutes con este libro con la misma intensidad que yo lo he escrito y una vez más, manifiesto que me siento muy orgullosa de ser su hija esta es la razón de este libro. El General Yagüe. Mi padre.

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