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María Luisa Banzo fue la primera diputada (AP) que amamantó a su hijo en el Congreso, en 1989. Ahora, regenta un restaurante de comida soriana en Madrid.

María Luisa, con su hijo Ángel y su madre en el Congreso de los Diputados.

María Luisa, con su hijo Ángel y su madre en el Congreso de los Diputados.

Mamó en la cocina de El Maño, el bar de sus padres, y su hijo mayor, Ángel, fue el primer bebé amamantado en el Congreso, en julio de 1989. Fue concejala en su pueblo, Navaleno (Soria), y con 26 años la primera diputada del PP de la provincia y la más joven de la Cámara. Ahora, su pasión son los fogones. Es una política reconvertida en chef autodidacta, dueña de su propio restaurante en Madrid en el que ofrece legumbres y verduras y lo mejor de la cocina castellana. Casada y con cuatro hijos es diplomada en Magisterio. Estar en familia y viajar son sus aficiones.

“Nunca me perdí un pleno. Ni un día falté al trabajo por el embarazo, que fue duro”, asegura orgullosa María Luisa Banzo. “Tuve una flebitis y los carpinteros del Congreso me hicieron una banqueta acolchada para que estirara la pierna”.

Eran tiempos de teta, escaño y tirar para adelante. Cada martes viajaba desde Soria con su marido y el bebé y regresaban los viernes. “Mi esposo estaba en casa o paseaba por la calle con el chiquitín hasta que le tocara. El conserje me avisaba cuando llegaban y yo iba a darle el pecho”. Lo solía hacer en el despacho del Congreso que compartían los diputados de Alianza Popular. “Se creaba un pequeño revuelo y hacíamos bromas”. Así, durante casi un año. Como anécdota rememora una vez que el chaval reclamó su alimento con ahínco “y, pim pam, le di de mamar tan ricamente en el Salón de los Pasos Perdidos porque justo estábamos en una votación”.

Alberto Di Lolli 13/1/16, Madrid, Comunidad de Madrid. Pleno de constitucion de las Cortes Generales para la XI legislatura en el Congreso de los Diputados. En la imagen, Pablo Iglesias, Errejon y Carolina Bescansa con su hija.

En la imagen, Pablo Iglesias, Errejon y Carolina Bescansa con su hija.

“Yo fui la primera”, reivindica María Luisa. Cree que lo suyo fue “absolutamente normal, no como el circo que se ha montado ahora”. Y añade: “No podía pagarme una niñera y si hubiera habido una guardería, hubiera dejado ahí al chico, sin duda. Un hijo no es nunca una excusa para el marketing político”, denuncia sin citar a nadie.

En la atmósfera está el caso de Carolina Bescansa, número 3 de Podemos, y su hijo Diego, de siete meses, el primer bebé que ha estado en un escaño durante una sesión oficial en el Parlamento español. Fue hace 10 días.

Antes hubo otros casos. El año pasado, la diputada de Podemos, Mónica García, en la Asamblea de Madrid, o la senadora Iolanda Pineda, del PSC, en un pleno del Senado en el 2012. Y más allá Nines Maestro, de IU, quien en 1991 llevó al Congreso a su recién nacido para amamantarlo. También hemos visto criaturas con sus madres eurodiputadas en el Parlamento Europeo.

En la aritmética personal y laboral de María Luisa siempre ha habido paridad “no forzada”, específica. Tiene dos hijos y dos hijas. Y en su restaurante trabajan tres mujeres y tres hombres, aunque tradicionalmente ha habido más empleadas. “Hemos tenido muchos bebés en la cocina, como mi peque, que ha estado en el cuco muchas veces y tan feliz”, dice con nostalgia.

Se declara “muy flexible” y defensora total de la conciliación entre el trabajo y la familia. Conciliar depende de las personas, sentencia. “Debería ser algo natural, un modo de vida”. Ella como empresaria aplica el sentido común, la empatía y el diálogo para entenderse mejor. ¿Se atreve con alguna receta para serenar la política actual? “¡Claro! Cualquier plato de cuchara, unas buenas lentejas o unas patatas con costillas”. Una sugerencia que también serviría para aplacar los ánimos crispados. “Una casa que huele a guiso amoroso da como resultado cabezas mejor amuebladas”, asegura.

¿Y Ángel, su bebé? “Es un hombre hecho y derecho ya. Le faltan dos asignaturas para ser abogado y se gana unos euros como árbitro de fútbol. Hasta los 14 años jugó en el Numancia”. ¿Le tira la política? “En casa somos todos muy humanistas, hablamos mucho sobre los problemas sociales y lo que afecta a la gente de a pie. Pero no creo que se vaya a de­dicar”.

María Luisa visita, de tanto en tanto, el Congreso con su marido y sus cuatro hijos, Ángel, Carlos, Diana y Luisi. “Una vez me encontré con un mujer de mi época y me dijo: ‘Este es el mayor ¿no? El que se amamantó aquí. Pues que sepas, chico, que ni los hijos de los Reyes han tenido ese honor’”.

 

 

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