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Era San Leonardo en 1939, un pueblo, como otros tantos de Castilla, un pueblo bueno y sencillo, con sus costumbres y tradiciones. En el aspecto económico, un pueblo pobre. Sus fuentes de riqueza, la agricultura, la ganadería y los montes públicos propiedad del municipio.

La agricultura, con bajos rendimientos por la climatología casi siempre adversa en nuestra tierra; las aproximadamente 800 Has de terreno, dividas en pequeñas parcelas cuya propiedad se repartían en desigualdad proporción más de 200 vecinos. Aproximadamente  un 10% eran prados propiedad de las familias mas pudientes. Del resto (quizá mas del 50%) por la baja calidad de la tierra, no podía sembrarse mas que en años alternos.

La ganadería totalmente autóctona, fue siempre el complemento de las pequeñas explotaciones agrícolas. Así unos 50 vecinos de los que poseían mas tierras  que los demás, contaban con yunta de vacas para la labor, algunos novillos de recría y, generalmente, un pequeño hato de ovejas que agrupaban con los demás vecinos, hasta formar un rebaño que permitieran contratar un pastor.

El ganado equino, tuvo siempre escasa importancia y el caprino, no creo excediera nunca de 1.500 cabezas.

En los montes públicos propiedad de municipio-con mas de dos mil quinientas Has, de pinar según los datos que poseo- estaba la mayor riqueza, pero de poco valor sus productos por la situación del mercado; también porque en maderas y resinas, solo se realizaba la primera transformación.

La Industria Resinera, era donde cada año, en las duras labores de resinación, tenían trabajo de marzo a octubre entre 40 o 60 personas. Las dos  destilerías de resinas-también de forma temporal-ocupaban no mas de cinco o seis obreros cada una.

El resto de la industria tenía escasa importancia; seis o siete pequeños saltos de agua en el curso del rió Navaleno, movían –mediante ruedas hidráulicas  o pequeñas turbinas- unos molinos harineros y unos aparatos de sierra

De lo expuesto se deduce que, como he indicado antes, nuestro pueblo era pobre; la mayoría de la población activa vivía en el subempleo porque los jornales eran muy escasos y los que dependían exclusivamente de sus explotaciones agrícolas y ganaderas; vivía no en la pobreza, pero si en la austeridad.

 

Terminada la guerra civil, el General Excmo. Sr. D. Juan Yagüe Blanco, visitaba con frecuencia su pueblo natal, que es el nuestro. Fue el General Yagüe un gran hombre enamorado de su pueblo y de esas   costumbre y tradiciones  a que al principio me he referido.

Por esa razón de querer mucho a su pueblo y por otras virtudes que le impulsaban hacer el bien a sus semejantes, quiso dedicar sus conocimientos, su prestigio y la influencia que le daba su personalidad, para iniciar en su pueblo natal, un plan de desarrollo, que mejorara el nivel de vida  de sus habitantes.

Para desarrollar y poner en practica sus ideas, era necesario un esfuerzo económico del pueblo, la colaboración de todos, además de la ayuda del Estado, con la que él contaba de antemano.

Como antes ha quedado demostrado, los habitantes o vecinos del pueblo en general eran pobres y por lo tanto lo que se pretendía era mejorar su nivel de vida. La aportación o esfuerzo económico habría de ser colectivo, vecinos y municipio, ¿pero como y de donde?

La única riqueza en volumen y realizable, estaba en los montes públicos del Ayuntamiento o Municipio. La madera se venia distribuyendo entre los vecinos por el antiquísimo sistema de “suerte de pinos” por las que los vecinos pagaban una tasación  con la que cubrir  el presupuesto municipal. La solución  estaba en conseguir  un mayor rendimiento del pinar y sin restar a los vecinos  nada de lo que venían percibiendo, destinar el exceso que se consiguiera como una aportación económica a la obra social que la General tenia planteada.

Dispuso el General, con la Corporación municipal, se pusiera en marcha el Proyecto de Ordenación del Monte Pinar de Arriba nº 90 del Catalogo, cuya  proyecto se venia demorando desde hacia años por la natural resistencia de lo  pequeños, pero múltiples ganaderos, que veían  en el una restricción al libre  pastoreo.

La Ordenación del Monte Pinar de Arriba nº 90, dio como resultado la autorización de corta de 5.000 metro cúbicos de madera  anuales, contra  los 2.000 que se venia cortando, El valor de este exceso de 3.000 metros cúbicos autorizados por el entonces Distrito Forestal (hoy ICONA)  habrían de ser, cada año la aportación economice del pueblo para su desarrollo.

El principal esfuerzo había de dirigirse a la obra social, es decir a crear  trabajo mediante la transformación de la madera. Para ello era necesario crear Industria lo que en realidad escaseaba  a la gestión encomendada a los Ayuntamientos. Por ello se creo la Cooperativa  a la que había de pertenecer  todos los vecinos y seria esta entidad la que debería llevar a efecto los fines  propuestos administrando los 3.000 metro cúbicos de madera, que en su día, debería ser la materia prima a transformar en los talleres de carpintería que estaba proyectado construir.

Era necesario que el Ayuntamiento diera la conformidad para que los 3.000 metros cúbicos de madera se destinaran a tal fin que diera como resultados el desarrollo económico del pueblo, acuerdo que la Corporación tomo en sesión de 20 de septiembre  de 1940.

Se acordaron tres importantes proyectos que empezaron a realizarse de forma simultanea  en la primavera de 1940.

  • Abastecimiento de agua al pueblo, red de alcantarillado y distribución. Desde el “Ojuelo 2 por tubería de hierro de 70m/m de 0 se hizo la primera conducción del agua del manantial del Tío Clementon, hasta el deposito regulador del Castillo
  • Construcción de 110 viviendas para obreros y labradores y 12 viviendas para funcionarios.
  • Constricción en el paraje San Miguel de naves de serreria, secadero y talleres de carpintería

Estos tres importantes proyectos, despertaron la ilusión en la gran mayoría de las gentes del pueblo, especialmente de los jóvenes. Sin oposición, mas de 30 vecinos cedieron sus fincas(las de pan trilla) sobre cuyos solares  se habían de construir  las 110 viviendas, otros tantos vecinos cedieron igualmente sus viviendas  y edificios para que, una vez derribados, se construyeran  sobre sus solares, las 12 viviendas de funcionarios y el grupo escolar que con presupuesto del Estado, se inicio la construcción en 1944

Las naves para la serreria, secaderos y talleres de carpintería, en el paraje de San miguel, estan construidos parte en terrenos propiedad municipal y parte en terenos que furon del Ministerio de Obras Publocas, que aquel  permuto por una finca rustica junto a la carretera, en el arroyo de la Dehesa   que D. Victoriano Ayuso cedio a favor del Ayuntamiento o Cooperativa para que pudiera realizarse  la permuta. ( Me he referido a las naves que dentro del complejo que hoy forma talleres, son propiedad del Ayuntamiento

Los tres proyectos se realizaron por administración a través de la Cooperativa, y los socios realizaron prestaciones personales en las obras consistentes en 40 jornadas de trabajo por socio

He querido anotar lo que precede, para dejar constancia y confirmar que la mayoría del pueblo coopero con ilusión. No voy a ocultar que alguno coopero de mala gana y quien también hubo detractores porque quizás en ese momento, no supieron ver lo que aquello representaba para el desarrollo del pueblo

En mi opinión, dos debieron ser las razones que aconsejaron realizar  aquellos proyectos por administración:

La escasez de toda clase de materiales en los años de la posguerra, obligaba a aprovechar al máximo los escasos recursos  y materiales  que podían  extraerse o fabricarse  en el pueblo, con lo que quizás se pensaba en abaratar  el coste de la obras

Conseguir crear el máximo de puestos de trabajo, principal objetivo.

Las canteras de “La loma” a pie de obra, proporcionaron toda  la piedra para las paredes de mampostería de los edificios; el ladrillo y la teja. Fue suministrados por la fabrica  instalada por la Cooperativa, cuya industria fue cedida, despues en amortización a los hermanos Juan José  y Luciano Yagüe, en improvisados  talleres de carpintería. Se elaboro toda la carpintería necesaria también el mosaico y baldosas para suelos, fue fabricado en un pequeño taller que monto la Cooperativa. Y como el cemento estaba muy escaso y sometido a rigurosos cupos, en hornos construidos al efecto dentro del termino municipal, se produjo la cal necesaria que, mezclada con arena, sustituyo en gran parte el montero de cemento y arena.

Asi que aquellos años y mientras duraron las obras, no falto el trabajo con el que muchas familias pudieron superar aquellos tiempos difíciles de la posguerra; muchos de los que trabajaron en las obras y talleres aun recordaran aquellos racionamientos de arroz y tocino que les proporcionaba el Economato de la Cooperativa

 

FINANCIACION.- Para  la financiación de los proyectos hasta que se recibieran las aportaciones del Estado- unas como préstamo y otras a fondo perdido-contaron con el importe de los 3.000 metros cúbicos de madera que inicialmente fueron vendidos en subasta. También con el préstamo de 1.000.000 de pesetas que el Banco de Crédito Local concedió al Ayuntamiento a tal fin con amortización a largo plazo.

Por iniciativa o gestiones del General, en los años de 1946 a 1948 la Confederación Hidrográfica del Duero, realizo el dragado y encauzamiento del rió Navaleno con la construcción de varios puentes de paso sobre el mismo. También por encargo a la citada Confederación  un estudio para la puesta en riego de los Eros, Tre-arenas, Los Mojones, San Román etc obra que despues realizaron los propietarios constituidos Comunidad de Regantes.

Creo que también en aquellos años, fue cuando se instalo la fabrica de Hylurgia, una industria de derivados de productos resineros que despertó ilusiones, pero que desapareció  despues de unos años de funcionamiento

El  problema que se planteo entonces, fue el de poner en marcha los talleres de aprendices  de carpintería de los que se espera los puestos de trabajo que el pueblo necesitaba.

Durante unos años, patrocinado por Cooperativa, funciono un taller de aprendices de carpintería, que podía ser la mano de obra cualificada el día que los talleres llegaron a funcionar. Los rectores de la Cooperativa debieron comprender, que ello por si solo no era suficiente y que era necesario una organización  empresarial que en el pueblo no existía.

La empresa GOVASA, de Bilbao se hizo cargo de la Serreria y Talleres sobre el año 946, pero dos años mas tarde se les anula el contrato por no cumplir con la obligación de crear puestos de trabajo previstos.

El 1949 el General consiguió nuevos proyectos a realizar en el pueblo.

La construcción de 54 viviendas en el Barrio de San Pedro.

Construccion de un nuevo cementerio

Construccion de panaderia y molino

Y a cargo totalmente del Estado

Cuartel de la Guardia Civil

Teatro-cine y Hogar del Productor.

Hogar Rural de la Juventudes

Ambulatorio de la Seguridad Social.

Todas estas obras las va a realizar el Servicio Militar de Construcciones  en los años siguientes, el que a su vez pondrá en marcha los talleres de carpintería, no solo para fabricar  la carpintería necesaria para las obras, sino también para las obras que el Servicio realizaba en otras provincias.

Las obras terminaron  y ya fallecido el General. Empezó a sentirse la falta de trabajo y fue por entonces cuando varios jóvenes se vieron obligados a salir a trabajar a Vitoria, Zumarraga, Renteria,ect.

Pero en el pueblo quedaban  personas que no se conformaban con que todo aquello que el General Yagüe soñó para su pueblo, quedara en eso en “sueños” y siguieron buscando y haciendo gestiones hasta que encontraron al Empresario, el Capitán de una empresa que habían de poner en marcha aquellos talleres llenando sus naves de nueva maquinaria y estableciendo un nuevo modo de fabricación: este fue Don Bernardo Solanes.

Aquel señor se estableció en nuestro pueblo porque en el encontró lo que necesitaba para instalarse y trabajar y que no había ni en Navaleno, ni Hontoria, Covaleda o Abejar. Unas naves, unas maquinas-aparte de un cupo de madera- que en San Leonardo se había creado por la visión de un futuro de un hombre que quiso mucho a su pueblo, el Excmo Dr. Don Juan Yagüe Blanco.

Quiero también recordar, que don Juan Yagüe no solamente se preocupo por elevar el nivel económico de los vecinos de su pueblo, si no también en su nivel cultural

Quiso despertar en nuestro pueblo la afición por la música y esto lo pueden recordar aquellos cuarenta chavales (hoy ya Abuelos) que aprendieron música llegando a formar parte de la Banda  y orquesta, también de rondalla,

Fue donada también por el la Biblioteca-no se si ampliada despues- que aun funciona en el pueblo.

El nuevo teatro-cine, lo hizo pensando sin duda, en la afición que siempre hubo en nuestro pueblo por el teatro, que también es cultura.

Los que en nuestra infancia asistimos a unas escuelas en cuyas aulas temblábamos de frió en los días  del extremado y largo invierno en nuestra tierra, podemos valorar la ventaja  y bienestar-que en este aspecto-tuvieron ya nuestros hijos  en el nuevo Grupo Escolar inaugurado en septiembre de 1948.

Con el tiempo todo se olvida, ya  que ahora dispongo de mucho tiempo, he querido  dedicar unas horas a escribir- no hacer historia- si no a recordar un pasado, invitando a reflexionar sobre lo que fue nuestro pueblo y lo que seguiría siendo, si un hombre bueno y generoso como fue D. Juan Yagüe, no se hubiera preocupado por él-

MARIANO ARRAZ 1985

 

DIVULGACION

Resalta en esta narración la actuación  de dos personalidades distintas y distantes en el tiempo.

Ante la “indiferencia” de Don Juan de Manrique de Lara por las necesidades vitales de los vecinos del pueblo, se contrapone la generosidad  y preocupación de don Juan Yagüe por su bienestar económico, cultural y social

Pensé –cuando escribir estas paginas-debían de divulgarse-principalmente entre los niños y jóvenes de San Leonardo y entregue una copia a un maestro, otra a la encargada de la Biblioteca publica Municipal.

Ignoro que divulgación han tenido en cada caso

MARIANO ARRAZ 1985

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